Me llamo Carmelo y soy veterinario.
Empecé a trabajar en clínica de animales en 2001 y, desde entonces, mi interés siempre ha ido más allá de la medicina. Quería entender por qué los perros se comportan como lo hacen y cómo mejorar de verdad su bienestar y la convivencia con sus familias.
Con el tiempo me especialicé en etología clínica, formándome con veterinarios etólogos y educadores de referencia en distintas ciudades como Madrid, Barcelona, Murcia, Ibiza y a través de formación continua online.
No creo en recetas rápidas ni en métodos milagro. Creo en el conocimiento, la observación y el respeto por las emociones del perro.
Defiendo una educación sin castigos ni intimidación.
No solo por ética, sino porque la experiencia demuestra que es la forma más eficaz y duradera de ayudarles.
Menos miedo.
Menos estrés.
Más comprensión.
Cuando entendemos lo que le pasa al perro, las soluciones llegan de forma natural.
Hace ya 10 años nació Can Bosc de Llum, un proyecto muy personal.
Quería crear algo diferente: un espacio natural donde los perros pudieran moverse, socializar y aprender con calma, y donde sus familias encontraran orientación profesional clara y honesta.
Un lugar donde hacer las cosas bien, sin prisas y sin presión.
Aquí no hay una gran estructura ni un equipo impersonal.
Trabajo de manera directa y cercana, conociendo cada perro y cada historia. Prefiero hacerlo así: menos volumen, más atención individual y más calidad.
Combino criterio clínico veterinario con muchos años de experiencia práctica real en el día a día con perros y familias.
Después de más de dos décadas trabajando con ellos, sigo teniendo la misma motivación del primer día: reducir el estrés, prevenir conflictos y ayudar a que vivamos mejor juntos.
Si sientes que otra forma de educar es posible, estaremos en sintonía.
